martes, 5 de diciembre de 2006

Métodos de entrenamiento que no se han visto desde la caída del telón de acero

Hace un par de semanas empecé a entrenar. Con mi hermano no puedo ir porque vive lejos y, como es corredor habitual, se iba a morir de entrenamiento. Lo lógico es que como tengo un parque al lado tremendo (el Monte del Pilar de Majadahonda) me pusiera a hacer el cabra por ahí, pero sabía que me iba a dar pereza y además, correr sin estímulo y referencia me iba a acabar por dar pereza. Así que como aquí hay un gimnasio del copón de la vela y relativamente barato, el Físico, me apunté dispuesto a correr todos los días un rato en las cintas. Ya sé que no es lo mismo, pero puedo ver el tiempo que llevo, las distancia, el desnivel, y de paso la tele. Y luego darme una ducha y un rato de sauna, ya en plan senador romano.

En principio corro cuatro o cinco kilómetros todos los días, bajando de vez en cuando el ritmo a paso rápido, y cada día mejoro un poquito. He notado que , por ejemplo, si veo que llega el tren y me hago la típica carrerita desde el parking de la estación ya no me asfixio como antes. Mi plan es conseguir correr la San Sly en una hora y veinte minutos, ya sé que no es especialmente ambicioso pero a mi, tal como me veía un mes, me parece como ir a la luna y volver.

Al principio todo el mundo pensaba que estaba loco, o tonto, porque acostumbrados a no verme hacer nada a la paliza que me voy a meter en Nochevieja pues se creían que me había tomado un bocata de Polonio 150. Pero como ven que me voy animando, y que después del curro me voy y vuelvo duchado, pues ven que voy en serio. Además me gusta porque con mi hermano, al que quiero mucho aunque sin entenderme con él de nada, ahora tengo un tema de conversación estupendo y me da muchos consejos.

Mi chica al principio era de un escepticismo absoluto, pero ahora creo que le hace más ilusión, porque además cree que me voy a poner muy delgadito. Como ando sin un duro y estaba corriendo con unas zapatillas viejas de tenis el otro día se fue ella sola muy misteriosa y llegó con una bolsa muy grande, y denttro había unas zapatillas Adidas preciosas, supercerolíticas y rojas y blancas, como la camiseta del Atleti mío. Me hizo una ilusión enorme.

Ya seguiré contando. Si alguien me puede dar cualquier tipo de consejos los puede dejar en comentarios y se lo agradeceré infinitamente.

3 comentarios:

Ana dijo...

¿Consejos? Pues nada, que a seguir así, si te va bien, que esto lo hacemos para divertirnos :-)

De todas formas, servidora es de un cuadriculado que tira p'atrás, así que yo sigo planes de entrenamiento concretos. Funcionan, está comprobado en mi cuerpo espirulino. Si alguna vez te cansas del método romano y te apetece hacer algo "más de hombres" ;-), pídemelos y te los mando.

Tu chica sabe cuidarte bien, porque -y este es el único consejo que te voy a dar porque lo tengo clarísimo- si hay algo en lo que no hay que escatimar en esto es en zapas.

Chuete.

Dario dijo...

Gracias Ana. Cuando acabe este mes tan desparramado y va como me han salido las cosas (confío, como tu dices, que bien) me espirulizaré a saco y te pediré que me reveles tus métodos. De todas amneras ando repasando tu progreso en este año mirando en los archivos y me voy enterando de cosas muy útiles... Aunque tu a mi lado eres una cría.

Mauro dijo...

Yo puedo ir un dia a entrenarte cuando tu quieras. Me llevo mi GPS y te digo exactamente tus progresos. es más, si eres capaz de acabar los 20 km me comprometo a ir contigo todo el camino, disfrutando.