miércoles, 6 de diciembre de 2006

La leyenda olímpica, un señor de Palencia y un crío viendo la tele

Creo que uno de los recuerdos deportivos más lejanos que tengo es ver la final olímpica del 72, la que ganó Lasse Viren (batiendo de paso el récord de la especialidad) después de caerse en plena carrera, levantarse y recuperar el ritmo. Aquello fue una hazaña que nos fascinó a todos, aunque luego con el tiempo se ha cuestionado mucho al finlandés por sus métodos de entrenamiento, entonces científicamente pioneros (sobre todo por las autotransfusiones de sangre) y hoy considerados doping. En cualquier caso, la leyenda permanece, porque fue una carrera impresionante, no ya solo por la remontada de Viren (aproximadamente en el minuto doce de carerra, aunque a a falta de un par de vueltas está a punto de caerse de nuevo) sino por un último kilómetro a un ritmo infernal, con un puñado de atletas que parece que están corriendo un 800 a pesar de la paliza que llevan y con un tiempo que barre el de todos los que han intentado antes la distancia...

Hoy, para inspirarme de cara a mi propia carrerita, recupero aquellas imágenes en el You Tube y me doy cuenta de que se me olvidaba algo: por qué no me perdí precisamente aquella carrera. Yo tenía seis años en el verano 72 y, aunque era el canijo y escuchimizado de la clase, tenía un extraño espíritu competitivo que sólo me permitía competir, no ganar a nada. Entonces no era tan raro hacver algo simplemente porque te gustaba, que hoy dicen que en muchos deportes apenas hay vocaciones porque los chavales, si ven que es imposible ganar, ni lo intentan, por no derrochar sufrimiento e ilusión. O César o nada, si no puedes ser Fernando Alonso mejor ni lo intentes. Cuando yo era chico los deportistas españoles no ganaban nada o casi nada, pero ahí estaban, y eso favorecía dos cosas: que no hubiera ese sentimiento nacionalista que te hace detestar los éxitos ajenos y que sintieras el valor de competir por el puro placer de probarte, de verdad que nos creíamos aquella campaña de "lo importante es participar".

Y, a lo que iba, aquella carrera la vi porque corría un españolito de Palencia, Mariano Haro. Hoy apenas encuentro en la web algo sobre su palmarés, y el dato de que fue quinto en aquella final, pero nada de cómo lo fue. Estuvo delante todo el rato, mucho más activo que el propio Viren. A falta de un kilómetro de vueltas debió sentir un aire que le venía de las sierras de su pueblo y, aunque era una quimera, se lanzó a por la cabeza de la carrera. Supongo que aquel enano que era yo se volvió loco, mirando aquellas imágenes aún, aquí, en blanco y negro. Hoy Haro jamás habría hecho una cosa así, porque tendría mucha más información y sabría que aquello era un suicidio, pero entonces sólo sabía que tenía fuerza en las piernas y quizá que un chico que siempre llegaba de los últimos en las carreras del colegio (porque se había tirado casi un año sin moverse de la cama, por el reuma) estaba viéndole, en alguna parte, pensando quizás que él también estaba allí, corriendo delante de aquel finlandés espigado, un inglés aún más alto con una zancada terrorífica, un africano de los que entonces solo se veían en las películas, y todos detrás suyo y del palentino.

Luego Viren pegó un estirón increíble y nadie pudo seguirle. Mariano, que se había vaciado, fue perdiendo plazas y aguantó el quinto puesto, que ya era bueno, como pudo. Y yo, supongo que bajé a la calle a correr... pensando que era Viren. Bueno, puede que la siguiente vez que hicieron una carrera en la clase de gimnasia, aquella que de pronto me dio por salir escopetado aunque sabía que me iban a coger a los cien metros, me diera por pensar que era Mariano Haro, en Munich. Los críos se acuerdan de lo que olvidan las enciclopedias.


Pdta. Veo también a otro español en aquella final, pero no tengo ni idea de quien puede ser.

6 comentarios:

Ana dijo...

Yo era más chiquitilla aún que tú, y por alguna extraña razón me suenan más nombres del fútbol (Cruyff) o del baloncesto (Buscató; es que vivía en Badalona ;-)). Pero Mariano Haro sí que me suena. Pero sólo eso, a mí por el deporte no me dio hasta mucho después.

Ay, qué tiempos.

Veo que tampoco te has ido de puente. Que se te den bien los trotes, aprovecha :-)

Dario dijo...

Hoy se me ha dado de maravilla, compañera. y eso que parecía un día perfecto para mi identidad secreta, "Supervago". Todo el día tumbado, hemos abierto el turrón... Y cando ya creía que me iba a perdonar el entreno me ha entrado la responsablidad y me he ido a correr con pocas gans, y al final he estado una hora y a buen ritmo... he hecho ocho kilómetros, que en ese tiempo ya sé que es una ruina pero a mi me anima mucho porque no me he forzado y he visto que con un par de semanas de correr ya me veo capaz, al menos, de terminar. Creo que al final me voy a divertir en Nochevieja...

Pdta. ¿Eres de Badalona? Yo era fan de la penya, del Juventud, cuando jugaba al baloncesto. No em he ido de puente por que ando un poco peladillo de pelas y, además, con este frío, no apetece tanto. A ti te hacía corriendo alguna media marathon exótica, las 10 millas de Maracaibo o así...

SlowPepe dijo...

Pues pa estar empezando, ocho km en una hora a mi me parecen más que aceptables. Yo tardo poco menos de 50 minutos en hacerlos entrenando. Saludos.

Dario dijo...

gracias pepe, por los ánimos. a mi también me parecen aceptables, aceptabilísimos tal como me veía hace dos semanas, pero hacerse kilómetros en caso ocho minutos cuando la gente que corre habitualmente se los hace en cuatro o cinco... yo, de momento, a terminar.

Ana dijo...

No, nací en Madrid, pero pasé mi infancia, hasta 4º de EGB, en Badalona.

ciro dijo...

Hola:
Alvarez Salgado se llamaba el otro español.
un atleta con mucha clase,pero le pudieron las lesiones.
Recuerdo,creo que en el 71,le ganò un 10000 a Puttemans haciendo el ultimo 1000 en 2'30".
un saludo!