Esta mañana, al despertarme, enciendo el movil y hay un mensajito, y me dice lo siguiente:
"Hola darío, has llegado en el puesto 9776 y esta es tu marca en la San Silvestre: 57'41".
No, no lo he soñado. Bueno, sí, lo he soñado durante mucho tiempo (de niño, cuando los veía pasar por la Avenida Ciudad de Barcelona, y luego, a partir de cierto momento, ya como un sueño imposible). Pero ya no es un sueño, ni siquiera es imposible, esta vez era yo el que corría, y mis chicas estaban allí, justo donde les dije, para verme pasar, y aún me dio tiempo a parar para darle un besazo a la más grande de las tres, que se lo merecía, por guapa y por haber estado ahí.
Bueno, no puedo contar mucho porque el día pasó como en brumas. Dormí bien la noche anterior, por la mañana me di una saunita para ver si las articulaciones me dejaban de hacer click-click como llevaban unos días y comí prontito. A las cinco salimso para allá y aunque em puse un poco nervioso por lo ajustado llegué a y media, lo que estuvo fenomenal porque me evité mucho desgaste. Me encontré con mi hermano y cada uno nos fuimos a nuestro cajón correspondiente, aunque fue una chorrada porque al final hubo desbandada y casi todo el mundo se fue hacia adelante...
Los prolegómenos fueron espectaculares; la gente gritando, arrojando los jerseys al aire, las luces... Antes de darme cuenta ya estaba corriendo, y como me suele pasar, no sé si por la responsabilidad o qué sentía las piernas pesadísimas. No quería apretar nada porque tenía miedo a que la rodilla cascara, pero fuie en volandas la primera cuesta y el giro por Serrano hasta el primer kilómetro: 6'14, con lo que contando lo que iba a perder en las temibles cuestas de Vallecas me alejaba de soñar con bajar de la hora. Bueno, a mi ritmo y a disfrutar.
No me daba cuenta de por donde iba, disfrutaba viendo a la gente que corría conmigo, el ambientazo, la ciudad abriéndose a cada paso que daba. No creo que haya otra carrera tan bonita, tan emocionante. Pero de momento, sufría. Como en las otras carreras, llegar hasta el km 3 se me hizo eterno. Eso sí, me gustó pasar delante del Ramiro de Maeztu, donde iba hace muuuuchos años a jugar al baloncesto con mis viejos amigos y a ver jugar al Estudiantes.
Antes de darme cuenta ya estaba bajando por la calle de Alcalá hasta Cibeles, un momento alucinante. No encontré tantos agobios como decían y hasta podía situarme comodamente para buscar el trazado bueno en las curvas. Llegué a Atocha muy bien, y entonces me vino un flato de órdago, que mala suerte, a punto de llegar a la cita con mis chicas y me iban a ver arrastrándome, no podía dejarme derrotar y me vi hablandome a mi mismo como un hechicero cheroooke "flato malvado, abandona el cuerpo de este hombre que esta es tierra sagrada".
Sí, sin apenas darme cuenta estaba ya en mi viejo barrio, pasando bajo las tapias de mi colegio. hasta me dio pena recordar cuando soñaba con que lo volaran (con los profesores dentro). De pronto, volvía a encontrarme bien, y mirando el reloj vi que a ritmo había ido remontando poco a poco bajando de los seis minutos en todos los kilómetros, con lo cual estaba cerca de la cuesta y con tiempos para bajar de al hora. ¿Iba a ser posible? No, no tenía suficiente colchón; pensaba que iba a necesitar al menos 20 minutos para los dos últimso kilómetros, era además la primera vez que iba a intentar hacer seguidos (sin parar a andar) 10 kilómetros.
El bso de mi doncella obró milagros, o será que estas carreritas de prueba me han ayudado a administrarme bien y a mantener fuerza y confianza para el último tercio de la carrera, que es cuando suelo vivir un momento más dulce, aunque ahí estaba la cuesta. Empecé a subirla y a notar calor en las piernas y en los oidos; aquí, ya en Vallecas, la gente anima en serio; no digo que nos trataran mal el resto del camino, que la gente tiraba de ti, pero a partir de Pacífico fua algo especial, es su carrera y el verdadero subidón no es la cuesta, es el ánmo de al gente. No podía defraudarles y mantuve el ritmo; milagrosamente, podía, aunque costaba. Pasé el nueve sin darme cuenta y vi que la subida acababa mucho antes de lo que pensaba; y mi reloj marcaba 52 y poco. Tenía siete minutos y medio para el último kilómetro y me dije, que carajo, a por todas.
Y antes de darme cuenta vi que nos decía alguien "ya está, ahí a la vuelta" y era verdad. No tuve ni que esprintar, me dejé llevar, feliz. Una carrera prciosa, disfrutada, y bajando de la hora, algo que hace un mes ni siquiera me habría imaginado. gracioas a todos los que me habéis ayudado, animado y aconsejado para llegar hasta aquí. Como dice Ana, nos vemos en las carreras. Y espero que no sea sólo una frase.
Pdta 1. Lo confieso; Mayayo, yo también soy del Atleti, y no pude despreciar la oportunidad, ante la falta de tiempo antes de la salida para encontrar un WC, de orinar en la tapia de "ese" estadio...
Pdta. 2. Ya lo contará en su crónica en Tecnobaby, pero el Antílope de Las Musas, tras una salida fulgurante, edecidió disfrutar de la carrera y con una táctica conservadora llegó en 51'. Así que solo le sacó seis minutejos al Guepardo de Majadahonda... ¡Tiembla!
Pdta. 3 ¿Y el resto? Sé de Sisifo y mayayo, a los demás ya os iré leyendo o contádmelo aquí.
Y mucha suerte y buenas carreras a todos en el año que empieza.